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Cristina Caamiña: «El ecosistema de innovación del PTS Granada es uno de los más valiosos del sur de Europa»

Cristina Caamiña

Granada, 15/07/2025. Conocemos hoy en nuestra sección #MujeresPTS a Cristina Caamiña, vicepresidenta de los Global Delivery Centers de Granada y Reus en T-Systems Iberia. Su carrera profesional comenzó hace más de 20 años en el sector tecnológico, y actualmente lidera a un equipo de unos 1.000 profesionales para potenciar la estrategia de innovación, cloud, ciberseguridad IA y analítica avanzada de datos en los centros. Su trayectoria en T-Systems se inició en el área de Service Desk, luego asumió la responsabilidad de Desktop Services y, más tarde, pasó a liderar la unidad de Solution Design, donde trabajó en la evolución del portfolio de soluciones y servicios. Además, como miembro del Comité de Dirección de Global Delivery Centers (GDC) de Deutsche Telekom, tiene en su día a día la oportunidad de contribuir a la estrategia global de la compañía.

– Para conocerte un poco mejor, háblanos de cómo ha sido tu carrera profesional, desde tu etapa formativa, y de tu bagaje profesional hasta tu ocupación actual

Estudié Ingeniería de Telecomunicaciones porque mi pasión ha sido, es y será la tecnología y la innovación. Estudié un MBA en EADA Business School y una especialización en Transformación Digital e Innovación en INSEAD, que me han ayudado a desarrollar una visión estratégica que va más allá de la tecnología: se trata de conectar personas, procesos y herramientas para lograr resultados.

Tras mi entrada en T-Systems hace ya 20 años, he tenido la oportunidad de asumir distintas responsabilidades, siempre en entornos altamente tecnológicos y en proyectos de gran impacto para clientes tanto del sector público como privado. Esa trayectoria me ha permitido crecer profesionalmente al ritmo de una compañía global, y al mismo tiempo mantener una fuerte conexión con los equipos y con el talento local. Hoy tengo el privilegio de liderar los centros de valor de T-Systems Iberia de los cuales Granada es el más grande, donde puedo aportar toda esa experiencia al desarrollo de un modelo operativo basado en la excelencia, la colaboración y la innovación. Contribuyo a impulsar proyectos que combinan eficiencia y transformación, apoyando a nuestros equipos para que puedan desplegar todo su potencial.

– ¿Tuviste una vocación temprana?

Mi vocación siempre se ha dirigido a mejorar la forma en la que las personas se comunican y exploran, y formar parte de la estructura que hace posible el mundo actual es muy importante para mí; de hecho, cuando era muy joven quería ser reportera y más tarde incluso astronauta. A menudo damos por hecho que todo funciona, pero detrás hay equipos, sistemas y decisiones que permiten que las personas se comuniquen, trabajen, accedan a servicios de salud o educación, e incluso encuentren apoyo en momentos críticos. Saber que contribuyo a hacer todo eso posible, aunque muchas veces no se vea, es profundamente gratificante. Mi vocación no fue un camino marcado desde el principio, pero siempre estuvo ahí, guiada por el deseo de construir puentes entre las personas a través de la tecnología.

 – ¿Tuviste algún referente que te inspirara?

Tengo muchos personajes públicos que me inspiran, pero si tuviera que escoger uno sería Ruth Bader Ginsburg, un referente de liderazgo femenino por su papel pionero y transformador en la lucha por la igualdad de género y los derechos de las mujeres en Estados Unidos. Destacó tanto como abogada, al liderar casos clave contra la discriminación de género, como jueza del Tribunal Supremo, donde fue la segunda mujer en ocupar ese cargo y se mantuvo durante 27 años defendiendo la justicia y la equidad. Su determinación, perseverancia, visión y espíritu de lucha son fuente inspiración.

– ¿Qué te motivó a elegir una carrera en el campo científico-técnico?

Mi motivación surge de la pasión por “saber cómo funcionan las cosas”, recuerdo un libro que mis padres me regalón siendo niña ( “El porqué de las cosas”) para saciar mi sed por saber, conocer e investigar de forma empírica a través de la ciencia; más tarde llegó mi interés por la tecnología con impacto real en las personas. Desde muy joven me interesó entender cómo funcionaban los sistemas que nos conectan, que facilitan nuestra vida diaria y que hacen posible que las organizaciones evolucionen. Esa curiosidad inicial se transformó con el tiempo en una vocación clara: usar la tecnología no como un fin en sí mismo, sino como una herramienta poderosa para transformar realidades, mejorar procesos y generar valor humano y empresarial.

A lo largo de mi carrera, he tenido la suerte de asumir diferentes roles, desde posiciones operativas como Head of Service Desk o de Solution Design, hasta liderar iniciativas de innovación y transformación digital. En todas esas etapas, el motor ha sido el mismo: cómo aprovechar el potencial tecnológico para empoderar a las personas, potenciar el talento y contribuir a que los equipos y las organizaciones alcancen sus objetivos.

Tenemos la suerte de trabajar en un segmento en constante cambio, efervescente y disruptivo con una impronta social brutal, realmente podemos llegar a sentir esa contribución en evolucionar nuestra sociedad. Es emocionante sentir que nuestro impulso todavía puede cambiar el mundo; tecnología y ciencia mueven una transformación social a todos los niveles.

– ¿Cómo imaginabas que sería tu vida profesional y cómo ha sido tu andadura como mujer en el ámbito STEM?

La verdad es que no tenía una hoja de ruta completamente definida al principio. Siempre me interesó la tecnología, pero lo que realmente me fue guiando fue mi curiosidad, mis ganas de aprender y el deseo de formar parte de proyectos que tuvieran impacto real. Con el tiempo, me fui especializando en entornos técnicos y operativos, y desde ahí he tenido la oportunidad de crecer, liderar equipos y gestionar proyectos de innovación, inteligencia artificial, cloud y analítica avanzada.

Como mujer en el sector STEM, mi trayectoria no ha estado exenta de retos. He trabajado en entornos en los que la presencia femenina era minoritaria, y eso me llevó a desarrollar una sensibilidad especial hacia la importancia de generar espacios inclusivos, además de aprender y desarrollar sobre los retos que he tenido que afrontar. He aprendido que no basta con avanzar una misma: hay que ayudar a que muchas más puedan hacerlo también. Y eso es parte esencial de cómo entiendo hoy el liderazgo.

– ¿Qué desafíos has enfrentado en tu carrera y cómo los ha superado?

A lo largo de mi carrera, uno de los desafíos más relevantes ha sido abrirme camino en entornos donde históricamente la presencia femenina en posiciones de liderazgo era limitada. Como muchas otras profesionales, me he enfrentado a situaciones donde era necesario demostrar constantemente mi valía para romper ciertas barreras invisibles. El síndrome del impostor es muy habitual entre las mujeres de nuestro sector y hay que luchar contra él con fuerza y generando un estilo propio de liderazgo y gestión.

Sin embargo, debo decir que mi llegada a T-Systems marcó un punto de inflexión, he crecido durante más de 25 años tanto a nivel personal como profesional y siento que he contribuido a desarrollar nuestra compañía para ser lo que hoy es abrazando la diversidad, generando oportunidades y promoviendo la colaboración internacional.

La compañía tiene un compromiso real y estructurado con la igualdad de oportunidades. No se trata solo de discursos: hay políticas activas, planes de desarrollo profesional inclusivos y una cultura que promueve la diversidad como un valor estratégico. Desde el primer momento, sentí que no tenía que adaptarme a un modelo preestablecido, sino que podía desarrollarme siendo yo misma.

– ¿Qué cambios cree que son necesarios para mejorar la participación y liderazgo femenino en las áreas científicas y tecnológicas?

Creo que el cambio empieza por visibilizar referentes y generar entornos donde el talento femenino no solo se valore, sino que se impulse activamente. Es fundamental romper con estereotipos desde edades tempranas, pero también asegurar que, una vez dentro del sector, las mujeres cuenten con las herramientas, el acompañamiento y las oportunidades necesarias para crecer. Es también relevante generar modelos y dar a conocer experiencias para inspirar a las nuevas generaciones. En este sentido, T-Systems está marcando una diferencia real. La compañía ha desarrollado una estrategia clara de diversidad e inclusión que va más allá del cumplimiento: apuesta por la equidad como una palanca de innovación. Hay programas específicos para fomentar el liderazgo femenino, planes de carrera adaptados, y una apuesta decidida por la conciliación y la corresponsabilidad, que son factores clave para retener talento femenino en tecnología.

– ¿Qué consejo darías a aquellas personas interesadas en desarrollar una carrera científica?

Mi primer consejo sería: cree en ti y en tu propósito, busca tu pasión, ya que te dará la fuerza para luchar por tus sueños. El camino puede parecer difícil, pero es profundamente enriquecedor. Rodéate de personas que te inspiren, busca referentes, fórmate constantemente y no dejes de hacer preguntas, la crítica constructiva es muy sana y tracciona el cambio. La ciencia y la tecnología están hechas para quienes tienen curiosidad, capacidad de análisis y ganas de transformar el mundo.

También les diría que no están solas. Hoy más que nunca, hay redes, comunidades y empresas comprometidas con el desarrollo del talento femenino. Aprovechadlas, participad, haced ruido. Vuestra voz es necesaria.

– ¿Qué logros o aspectos de tu carrera destacarías como más significativos o relevantes?

Al margen de los logros, lo que alimenta una carrera es el viaje y los compañeros de este, cada paso de tu trayectoria relevante o no, positivo o negativo te moldea en el profesional y persona que hoy eres.

El hito más reciente ha sido asumir, en 2024, la dirección de los Centros de Valor de T‑Systems en Granada y Reus, así como entrar en el Consejo de Administración de la compañía. Liderar un equipo de cerca de mil personas, con perfiles altamente especializados en tecnologías emergentes como la IA, la ciberseguridad o la analítica avanzada, es un desafío enorme y, a la vez, una fuente de enorme satisfacción.

Más allá de los números, lo que más valoro es haber contribuido a crear entornos donde las personas se sienten escuchadas, valoradas y con espacio para crecer.

– ¿Qué es lo que más te apasiona de tu labor? ¿Y lo más complejo?

Lo que más me apasiona es, sin duda, trabajar con las personas y para las personas. Ver cómo crecen los equipos, cómo se superan los retos juntos y cómo la tecnología se convierte en una herramienta transformadora es algo que me motiva cada día. Lo más complejo suele ser el equilibrio entre la innovación tecnológica, que avanza a una velocidad vertiginosa, y las realidades humanas y organizativas. Gestionar ese cambio, alinear expectativas y mantener el foco sin perder sensibilidad es una tarea que requiere mucha escucha y flexibilidad.

– ¿Cómo equilibras tu vida profesional con tu vida personal?

Como muchas otras personas en posiciones de responsabilidad, no siempre es sencillo. Hay momentos de alta exigencia, picos de trabajo y decisiones importantes que requieren mucha dedicación. Pero tengo la suerte de trabajar en una compañía que apuesta de forma real por la conciliación y la flexibilidad. En T-Systems, la confianza es un valor clave, y eso se traduce en una cultura donde lo importante no es tanto el «dónde» o el «cuándo», sino el valor que aportamos.

Gracias a esta mentalidad, he podido organizarme de forma que mi vida profesional y personal no compitan, sino que convivan con equilibrio. He aprendido a priorizar, a delegar y, sobre todo, a respetar mis propios límites. También he aprendido que no se trata de hacerlo todo, sino de hacerlo bien y con sentido.

– ¿Participas o formas parte de algún tipo de actividad de divulgación científica? ¿Qué opinión o importancia le otorgas a estas?

Participo de forma regular en jornadas para promover las STEM entre las nuevas generaciones, realizo mentoría a lideres emergentes en la compañía y dinamizo en los centros de Valor de T-Systems la jornada Girls in Tech. Por otro lado, apoyo constante de iniciativas autonómicas promovidas desde la Junta de Andalucía como WomANDigital de la Agencia Digital de Andalucía, que  persigue como principales objetivos la promoción de la igualdad de género, el incremento de la participación y la influencia de las mujeres en las nuevas profesiones tecnológicas para la retención del talento digital e innovador necesario con el fin de transformar la economía digital. En esta iniciativa hemos suscrito el manifiesto y estoy registrada como Experta TIC para participar en espacios de intercambio, reflexión y colaboración. Todas estas iniciativas son socialmente relevantes para promover un cambio social y generar un “efecto mariposa” vocacional, de empoderamiento y visibilidad.

– ¿Qué te aporta y cuál es tu valoración del ecosistema de innovación y transferencia de conocimiento que es PTS Granada?

El ecosistema de innovación y transferencia de conocimiento del PTS Granada es, sin duda, uno de los más valiosos del sur de Europa. Lo que más me aporta es la posibilidad de estar en contacto directo y constante con investigadores, profesionales sanitarios, universidades, startups y grandes empresas, todos comprometidos con el avance científico y tecnológico. Esa conexión entre actores tan diversos favorece la aparición de proyectos multidisciplinares, acelera los procesos de innovación y permite que el conocimiento fluya de forma natural entre la teoría y la práctica, entre el laboratorio y el mercado. Es un entorno en el que las ideas no se quedan en el papel, sino que encuentran los recursos, el talento y las alianzas necesarias para hacerse realidad.

Hay una clara orientación hacia la excelencia, pero también una voluntad compartida de generar impacto social, especialmente en áreas clave como la salud, la biotecnología o las tecnologías aplicadas al bienestar. El apoyo institucional y el vínculo con la Universidad de Granada refuerzan su capacidad para atraer inversión y talento. Desde T‑Systems colaboramos estrechamente con la Universidad, y eso nos permite captar y desarrollar talento local con una formación técnica excelente. Es un entorno vivo, dinámico y con un enorme potencial.

– ¿Cómo es trabajar en nuestra región, qué singularidades señalarías de PTS Granada?

Granada tiene una combinación especial: talento joven, infraestructura tecnológica y una red institucional muy implicada con la innovación. Una de las grandes fortalezas del PTS es precisamente su capacidad para atraer talento y generar sinergias entre sectores estratégicos como la salud, la biotecnología, las TIC o la investigación universitaria. No se trata solo de un parque tecnológico, sino de un polo de conocimiento con proyección internacional, en el que las ideas pueden desarrollarse y convertirse en proyectos con impacto real.

Además, el PTS tiene una dimensión humana que lo diferencia. Al estar ubicado en Granada, una ciudad con una excelente calidad de vida, un entorno cultural y natural privilegiado, y una fuerte vinculación con la Universidad, se favorece un equilibrio entre desarrollo profesional y bienestar personal. Esa proximidad genera un sentimiento de comunidad, donde el trabajo conjunto y la transferencia de conocimiento son parte del día a día.

– ¿Cómo ves el futuro en tu área/especialidad? ¿Qué innovaciones esperas ver en los próximos años?

El futuro pasa, sin duda, por tecnologías como la inteligencia artificial, la computación en la nube, la ciberseguridad o la analítica avanzada. Estas herramientas están redefiniendo ya la forma en que trabajamos, tomamos decisiones y creamos valor. Pero más allá de su potencial técnico, lo realmente transformador será cómo las integramos al servicio de las personas y del planeta.

En mi área, esperamos ver una evolución hacia modelos más inteligentes, automatizados y sostenibles, donde los datos no solo sean una fuente de eficiencia, sino también una palanca para anticipar necesidades, personalizar servicios y tomar decisiones con mayor impacto social. También veremos una mayor interconexión entre disciplinas, lo que exigirá perfiles más híbridos y una apuesta decidida por el aprendizaje continuo. La innovación no será solo tecnológica, sino también cultural, ya que implicará nuevas formas de trabajar, de colaborar y de liderar. En ese camino, las organizaciones que fomenten ecosistemas abiertos, diversos y colaborativos estarán en una posición privilegiada para construir un futuro más justo y resiliente.

– ¿Cuál es tu visión del presente y perspectivas de futuro del sector de las ciencias de la vida y la salud en Granada y en Andalucía?

Aunque mi área no es directamente la biomedicina, desde el ámbito tecnológico observamos con enorme interés y optimismo cómo el sector salud está experimentando una transformación acelerada. Granada y Andalucía cuentan con una base sólida para liderar esta evolución, gracias a su ecosistema de investigación, la calidad de sus centros sanitarios, el impulso desde las universidades y parques tecnológicos como el PTS.

La apuesta por la salud digital, la inteligencia artificial aplicada al diagnóstico, la medicina de precisión, soluciones de genómica o el desarrollo de soluciones de eHealth abre un abanico de oportunidades que trascienden el ámbito clínico. En este sentido, el futuro pasa por consolidar alianzas público-privadas, atraer inversión nacional e internacional y seguir promoviendo entornos que conecten ciencia, salud y tecnología. Estoy convencida de que Granada y Andalucía no solo van a participar en esa transformación global, sino que tienen todos los ingredientes para ser protagonistas en ella.

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