← Actualidad

Entrevistas 17 min de lectura

María Tristán: “La conciliación sigue siendo un gran reto para las mujeres científicas”

María Tristán

Granada, 23/07/2025. Nuestra sección #MujeresPTS nos lleva a conocer a María Tristán Manzano, doctora en Biomedicina y actual directora científica de LentiStem Biotech. María Tristán es investigadora especializada en terapias avanzadas, con formación en biotecnología e inmunología. Su actividad se ha desarrollado principalmente en el centro de investigación GENYO ubicado en el PTS Granada, donde actualmente co-lidera LentiStem Biotech, una startup biotecnológica orientada al desarrollo de terapias avanzadas más seguras y eficaces desde 2021.

Su carrera, asegura, ha seguido un recorrido que nunca imaginó del todo. Tras estudiar Biotecnología en Murcia y especializarse en Investigación en Inmunología, realizó la tesis doctoral en un tipo de inmunoterapia contra el cáncer en el laboratorio de Francisco Martín en GENYO. Durante este periodo, surgió la oportunidad de cofundar LentiStem Biotech, donde ejerce como directora científica desde 2021. María admite que emprender ha sido un “salto importante”, lleno de retos y aprendizajes. “Nunca imaginé liderar una empresa en lugar de seguir la vía académica tradicional, y esta experiencia me ha demostrado que se puede llegar al mismo sitio por muchos caminos”, afirma.

– ¿Tuviste una vocación temprana?

Siempre he sido muy curiosa. En el colegio quería ser astrónoma, luego periodista, después médica… todo giraba en torno a querer investigar y entender el mundo. Me frustraba no saber cómo funcionaban las cosas ¡y quería saber más! Al final, encontré en la Biotecnología una vía para investigar desde la medicina, sin necesidad de estar directamente en contacto con pacientes, algo que entonces creía no saber manejar emocionalmente. Fue una decisión muy meditada, y tuve la suerte de acertar.

– ¿Tuviste algún referente que te inspirara?

Mis padres fueron fundamentales. Mi padre, historiador, me transmitió el valor (¡y la emoción!) de la investigación y el rigor intelectual. Mi madre, enfermera, la necesidad y responsabilidad de ayudar a conocer mejor las enfermedades y la complejidad del cuerpo humano. Ambos son un enorme apoyo y han influido bastante en mi vocación.

Ya en mi trayectoria profesional, he tenido la suerte de contar con personas que me inspiran a diario. Mi mentor, Francisco Martín, ha sido clave para mí, tanto por su visión científica como por su calidad humana. También me inspiran muchos referentes de mi campo, incluyendo mujeres científicas líderes de mi ámbito, cuyo talento y gestión me motivan constantemente a seguir creciendo.

– ¿Qué te motivó a elegir una carrera en el campo científico-técnico?

Buscaba una vía que me permitiera aportar a la medicina desde otro ángulo que no fuera el asistencial, y la Biotecnología apareció como una opción perfecta: una carrera innovadora, interdisciplinar y con un fuerte componente aplicado. Me ofrecía la posibilidad de explorar la ciencia desde lo más molecular hasta lo más clínico o industrial, sin tener que elegir tan pronto un único camino.

No fue una decisión fácil, porque era una carrera nueva, sin salidas claras, y en ese punto, no tenía claro a qué quería dedicarme “para toda la vida”. Y esto fue uno de mis primeros grandes dilemas, y con el tiempo descubrí que había acertado de lleno. Hoy me siento afortunada de haber encontrado una forma de contribuir a la salud desde la investigación, sin haber seguido la vía clásica.

LentiStem sigue viva gracias al impulso de la Fundación PTS y programas como Acexhealth

– ¿Cómo imaginabas que sería tu vida profesional y cómo ha sido tu andadura como mujer en el ámbito STEM?

Imaginaba una trayectoria más equilibrada entre lo personal y lo profesional, pero lo cierto es que mi pasión por el trabajo hace que a menudo le dedique más tiempo del que debería. Disfruto tanto investigando y aprendiendo que hace que sea más un hobby más que una obligación. Nunca pensé que acabaría cofundando y liderando una startup biotecnológica. Está siendo un camino exigente, pero a la vez, inmensamente enriquecedor. Me ha obligado a salir de mi zona de confort, a aprender en áreas completamente nuevas, y eso me ha hecho crecer tanto profesional como personalmente.

Como mujer, he tenido la suerte de contar con mentores y compañeros que me han apoyado y siempre he sentido que tenía las mismas oportunidades que mis compañeros varones. Sin embargo, también he percibido (en mí y en muchas compañeras) una mayor autoexigencia, inseguridad y perfeccionismo, lo que a menudo conduce a una menor satisfacción personal a pesar de los mismos logros.

Además, la conciliación sigue siendo un gran reto. Conozco muchas científicas brillantes que intentan equilibrar la maternidad con la exigencia del entorno científico, y eso conlleva un alto coste emocional. Esa realidad me lleva a reflexionar sobre qué tipo de vida quiero construir y cuánto estoy dispuesta a sacrificar. Es un tema complejo.

– ¿Qué desafíos has enfrentado en tu carrera y cómo los ha superado?

He pasado por etapas de estrés importantes, especialmente en momentos de incertidumbre dentro de mi rol como directora científica. Liderar un equipo siendo joven, recién doctorada, sin gran experiencia previa en gestión, no ha sido fácil. Uno de los mayores desafíos ha sido aprender a ejercer ese liderazgo con seguridad y manteniendo mi forma de ser.

Esa presión me llevó a tomar conciencia de la importancia de la salud mental. Pedí ayuda profesional, algo que fue clave para aprender a gestionar mejor esta nueva etapa, además del apoyo a nivel laboral y personal para confiar en mi capacidad, el cual ha sido muy importante para mí.

Otro gran reto ha sido comunicar eficazmente lo que hacemos. Aprender a adaptar el lenguaje científico según el público (ya sean inversores, perfiles técnicos o institucionales) ha sido un cambio radical respecto al mundo académico. Lo he aprendido desde cero en la empresa, gracias a programas como Acexhealth del PTS Granada, Alhambra Venture, Extenda Andalucía y, sobre todo, practicando una y otra vez. Ahí entendí algo fundamental: puedes tener una investigación brillante, pero si no sabes contarla bien y conectar con quien tienes delante, las oportunidades no progresan. Aprender a contar tu ciencia es imprescindible.

Empresas como la nuestra habrían alcanzado mayor financiación en regiones como Cataluña o Madrid

– ¿Qué cambios cree que son necesarios para mejorar la participación y liderazgo femenino en las áreas científicas y tecnológicas?

Creo firmemente que el sistema necesita una transformación profunda. Actualmente, vivimos en una atmósfera altamente competitiva, en la que, aunque se están dando pequeños pasos, como las compensaciones por hijos en algunas convocatorias públicas para mujeres, no es suficiente.

Sería mucho más beneficioso para todos, hombres y mujeres, contar con contratos más estables y con mejores condiciones a largo plazo. También con convocatorias mejor planificadas, que no se publiquen con plazos imposibles (como dos semanas). Necesitamos estructuras que permitan cierta flexibilidad sin que eso se perciba como una falta de ambición.

No deberíamos tener que posponer decisiones vitales, como formar una familia, por miedo a que eso frene nuestra carrera. La llegada de un hijo cambia el ritmo, sí, pero eso no debería penalizarse en un entorno que dice valorar el talento. Se trabaja mejor cuando no tienes la presión constante de buscar financiación, publicar sin descanso o encadenar méritos para no quedar fuera del sistema. Esta dinámica, simplemente, agota.

Además, aunque se están implementando medidas para incentivar el liderazgo femenino, como dar más puntuación si eres mujer, eso no resuelve el verdadero problema: la conciliación. Lo que necesitamos no es que se nos dé un extra por ser mujeres, sino que se construyan ambientes donde podamos crecer y aportar sin tener que renunciar a una parte esencial de nuestra vida. No se trata de demostrar más, sino de tener las condiciones adecuadas para desarrollar todo nuestro potencial.

– ¿Qué consejo darías a aquellas personas interesadas en desarrollar una carrera científica?

La ciencia es preciosa, pero también muy vocacional. Hay que ser resiliente, paciente, y no tener miedo a desviarse del camino tradicional: no todo el mundo tiene que publicar en Nature o Science o seguir una línea académica clásica. Lo importante es encontrar tu manera de aportar a la sociedad. Y comprender que esto es un trabajo en equipo, donde se necesitan todo tipo de perfiles.

– ¿Qué logros o aspectos de tu carrera destacarías como más significativos o relevantes?

Uno de los más significativos es que el trabajo que desarrollamos durante mi Tesis podría tener aplicación clínica real y ayudar a mejorar la vida de pacientes que no tienen más opción terapéutica. Y por supuesto, haber cofundado LentiStem Biotech y ver cómo crece, cómo genera oportunidades y cómo acerca soluciones terapéuticas innovadoras a la sociedad. Nuestro objetivo, que está alineado con el mío personal, es mejorar el panorama de los pacientes, sea por la vía que sea (pública o privada) e idealmente, una combinación de ambas.

No deberíamos tener que posponer decisiones vitales, como formar una familia, por miedo a que eso frene nuestra carrera

– ¿Qué es lo que más te apasiona de tu labor? ¿Y lo más complejo?

Lo que más me apasiona es ese momento en el que un experimento en el que llevas trabajando meses valida tu hipótesis. No es un resultado perfecto, pero “ahí hay algo” que se puede mejorar o tirar del hilo. También, cuando revisas el progreso del proyecto, ves los los errores y aciertos, y cómo se va transformando en una posibilidad concreta para llegar a clínica. Todo esto da sentido al enorme esfuerzo para llegar hasta ahí y es muy gratificante. También disfruto enormemente de los diferentes encuentros científicos y otros eventos: estar rodeada de personas con talento, con proyectos espectaculares y ganas de colaborar es muy estimulante, porque me hace querer mejorar y aprender.

Lo más complejo para mí, sin duda, es mantener el equilibrio entre las distintas dimensiones del rol que desempeño y mi vida personal. La parte científica me apasiona: requiere visión, creatividad y estrategia a largo plazo. Pero también hay una gestión operativa del día a día que exige planificación, toma de decisiones continuas y resolución ágil de problemas y puede ser agotador.

Uno de los retos más exigentes es cuidar del equipo: procurar que se sientan apoyados, generar una cultura laboral saludable y fomentar una comunicación fluida. Creo que liderar no es solo organizar, sino acompañar.

Y luego está la faceta de la búsqueda de inversión, para la que nunca me siento del todo preparada. Es un terreno donde la ciencia se cruza con la estrategia y el mundo empresarial, muy diferente al puramente científico. Mi sensación siempre es la de hacer un examen sin saber las respuestas: hay que trasmitir un discurso y una imagen, leer entre líneas, conectar con el interlocutor y ser capaz de hacerles llegar el valor de lo que hacemos. Es un proceso de ensayo y error, con momentos frustrantes, pero también con un enorme aprendizaje ya que te da una visión muy diferente, más a largo plazo y más enfocada en conseguir unos objetivos.

– ¿Cómo equilibras tu vida profesional con tu vida personal?

No es fácil, y tampoco creo que exista una fórmula única. Estoy en un proceso constante de aprendizaje y ajuste. A lo largo de los años he comprendido que equilibrar significa estar presente donde estoy, y cuidar lo que necesito en cada etapa. Me apoyo muchísimo en mi entorno cercano, tanto a nivel personal como profesional. Soy muy afortunada de tener una red de personas que me sostienen y que me entienden.

También estoy aprendiendo a poner límites, empezando por los que me pongo a mí misma. Soy muy autoexigente, y eso me ha llevado a querer estar en todo, decir que sí a todo, y no permitirme desconectar. Pero he ido entendiendo que, para sostener un ritmo saludable y creativo, necesito descanso, deporte, tiempo para mí, familia, amigos y bienestar emocional.

La escalada, por ejemplo, se ha convertido en mi no-negociable. Es una actividad que me permite desconectar completamente, centrarme en el momento presente y recargar energía. Sigo en ese proceso imperfecto, pero con mucha más consciencia y compasión hacia mí misma que hace unos años.

– ¿Participas o formas parte de algún tipo de actividad de divulgación científica? ¿Qué opinión o importancia le otorgas a estas?

Sí, siempre que puedo participo en actividades de divulgación, ya sea dando charlas, colaborando en eventos educativos o simplemente explicando a mi entorno lo que hacemos en el laboratorio o en la empresa. Creo firmemente en la responsabilidad que tenemos como científicos de acercar nuestro trabajo a la sociedad. Es una forma de devolver a la ciudadanía parte del conocimiento que generamos gracias al apoyo público y colectivo.

Me parece especialmente importante que los jóvenes puedan ver modelos diversos de lo que significa trabajar en ciencia: personas reales, con pasiones, dudas y trayectorias distintas. También pienso que divulgar nos enriquece como profesionales. Nos obliga a buscar formas más claras y humanas de comunicar. Y eso tiene un valor enorme, sobre todo en campos como la biomedicina, donde muchas veces hablamos de temas muy complejos que impactan directamente en la vida de las personas. Necesitamos que conozcan nuestro trabajo y continúe así la investigación pública.

El futuro en el ámbito de las terapias avanzadas es tremendamente prometedor

– ¿Qué te aporta y cuál es tu valoración del ecosistema de innovación y transferencia de conocimiento que es PTS Granada?

El PTS Granada es un entorno único y privilegiado donde puede existir la sinergia entre los diferentes centros de investigación, hospitales, universidad y empresas biotecnológicas de una manera muy natural.

En nuestro caso, LentiStem sigue viva gracias al impulso de la Fundación PTS y programas como Acexhealth, que nos han ayudado a entender mejor cómo posicionar nuestra empresa, cómo comunicarnos con inversores y cómo traducir la ciencia en valor real. Su labor de mentoring ha sido clave para nuestra evolución.

Este apoyo no sólo se nota en el tejido emprendedor sino en el fomento del mentoring a nivel individual de investigadores, atrayendo talento joven y intentando acercar diferentes actores del ecosistema, fomentando una I+D+i que funcione, que llegue al paciente, que nos posicione.

Por supuesto, quedan todavía más retos por delante: consolidar la comunicación entre ciencia básica, traslación clínica e industria, mejorar la estabilidad y visibilidad del sistema, y asegurar que el talento no sólo se forma aquí, sino que también se queda. Sin embargo, creo que se están dando los pasos adecuados para fortalecer este ecosistema único que tenemos en el PTS. El potencial está ahí: ahora toca consolidarlo.

– ¿Cómo es trabajar en nuestra región, qué singularidades señalarías de PTS Granada?

Trabajar en Granada es un privilegio. Es una ciudad preciosa que ofrece una alta calidad de vida, y sorprende la calidad científica que hay aquí en diferentes sectores. Creo que aún tenemos un gran potencial por desarrollar, especialmente en atraer inversión, retener talento y visibilizar más todo lo que se está haciendo aquí.

Yo quiero crecer profesionalmente desde esta tierra y demostrar que no hace falta irse fuera para hacer ciencia o innovación de alto nivel, y también aportar con nuestros proyectos a nuestros pacientes andaluces. Sin embargo, sí que es cierto que el camino es más difícil: falta de financiación y tejido inversor especializado, excesiva burocracia y limitada experiencia en procesos de terapias avanzadas, que dificultan el desarrollo. Estoy convencida de que empresas como la nuestra habrían alcanzado una financiación significativa y avanzado más rápido hasta ensayos clínicos si hubiéramos nacido en regiones como Cataluña o Madrid.

– ¿Cómo ves el futuro en tu área/especialidad? ¿Qué innovaciones esperas ver en los próximos años?

El futuro en el ámbito de las terapias avanzadas es tremendamente prometedor. Estamos viviendo una revolución biomédica sin precedentes, como, por ejemplo, la terapia CAR-T que está dando respuestas espectaculares en pacientes sin más opción terapéutica, o la edición genómica, que nos permite “curar” enfermedades poco frecuentes justo en el sitio donde ocurre la mutación. Esto es absolutamente fascinante y estoy deseando ver cómo la medicina evoluciona hacia terapias más personalizadas, seguras y también, más accesibles. Para que puedan integrarse de manera más sistemática en los sistemas sanitarios tiene también que reducirse el alto coste de la terapia, por lo que en la comunidad científica estamos trabajando en abaratar los procesos de fabricación y validación.

Otro aspecto fundamental es fortalecer la conexión entre la investigación académica y su aplicación clínica y las grandes farmacéuticas. La colaboración estrecha entre centros de investigación, hospitales y empresas será clave para acelerar la transición del laboratorio al paciente. En este contexto, las startups biotecnológicas juegan un papel esencial como puente, realizando el desarrollo previo y la prueba de concepto (la fase con mayor riesgo, incertidumbre y coste) que permite a las grandes farmacéuticas optimizar recursos y avanzar con mayor seguridad.

Estoy convencida de que estamos en el umbral de una nueva revolución médica, y es realmente emocionante formar parte de este cambio. Ojalá contemos con la financiación y los recursos necesarios para consolidar este avance en nuestro sistema sanitario y que llegue a todos los pacientes que lo necesitan.

– ¿Cuál es tu visión del presente y perspectivas de futuro del sector de las ciencias de la vida y la salud en Granada y en Andalucía?

Lo cierto es que aún queda bastante camino por recorrer. En Granada, y en general en Andalucía, contamos con muchísimo talento, centros de investigación excelentes y un entorno académico y clínico de alto nivel. Sin embargo, todavía cuesta que ese potencial se traduzca en una estructura sólida de innovación y transferencia real.

Creo que hay dificultades claras: escasez de inversión privada especializada, mucha lentitud en los procesos administrativos, una falta de visión que hace que no termine de llegar al paciente, y una cultura de riesgo e innovación que aún necesita madurar.

En mi opinión, sacar adelante proyectos desde aquí requiere el doble de esfuerzo que en otros ecosistemas más consolidados como comentaba antes, y esto está siendo desalentador. Falta agilidad en construir ese modelo claro que parta de la prueba de concepto, validación en al paciente y finalmente, escalar a industria. La creación de redes de colaboración efectivas y el apoyo a las startups y proyectos emergentes son claves para acelerar el desarrollo tecnológico y que pueda evaluarse su impacto real en los pacientes. De cara al futuro, creo que, si se logra consolidar este ecosistema más dinámico y una mentalidad más colaborativa orientada al paciente, Andalucía podrá consolidarse como eje de innovación en salud, con Granada como uno de sus principales motores. Esto no solo beneficiará al sector científico, sino que generará un impacto económico y social significativo para nuestra región.

Noticias relacionadas

Ver todas

Últimas noticias

Ver todas
Volver arriba

Accesos directos

Ver la web Versión base Versión completa Colores A B C